"Valentín es un artista que ha optado por profundizar en una vía estilística muy determinada: el expresionismo, el color vivo e indómito, al servicio de la reproductibilidad nada fácil de sus propios sentimientos"
M.P.
REVISTART, Nº 44
De Turner a Delacroix, de Cézanne a Gauguin, a Fortuny, a Beruete, Sorolla, Pinazo, Gómez Mir, Bertuchi o Muñoz Degrain, un largo itinerario artítico y geográfico emerge como bagaje histórico incomparable de la contemporaneidad. El sentimiento del color y de la luz de Valentín, la mirada singular del artista que "ve" la verdadera realidad, la inaprehensible, la imperecedera, es el que prevalece sobre cualquier otra suerte de consideración en la magnifica e impecable realización de estas obras, de agilidad desbordante, de sabia espontaneidad, de vitalidad palpable. Al captar verdaderamente en sus lienzos la vida del paisaje, de esos bellísimos escenarios de la geografía mediterránea granadina, levantina o catalana, el artista ha configurado verdaderamente, a través de la belleza de la realidad sensible, el más alto ideal artístico que desde los "filósofos de la Naturaleza" alemanes hasta el Impresionismo, desde los pintores de Barbinzón hasta el expresionismo, desde el Romanticismo al Simnbolismo y el Modernismo, desde el pasado hasta el presente y el futuro, nos lleva a penetrar en un espacio mágico, pleno de luz, color y vida en el que lalibertad y la belleza aún son posibles e imperecederas.
EVA V. GALAN
Figuración, fauvismo y pincelada insolente, son las bases a que Valentín nos tiene acostumbrados. Tales bases y su preocupación por el estudio de la pintura al óleo, facilitan y marcan su evolución artística.
JOAN PALMAROLA
Captador de impresiones que calan profundamente; pintura de impacto, de visión rápida, pero también pintura de la que deja huella. Valentín atrapa la esencia de la figuración; en sus paisajes todo es real, puede serlo, el espectador lo ve, pero también hay soltura descriptiva, la nota, el apunte, la insinuación.
M. LOSADA
En la barcelonesa Galería Oleos ha presentado su obra reciente, de rotunda definición, impregnada de un impresionismo que avanza por sendas del informalismo pero que se detiene en el punto justo para que la realidad sea reconocible y al tiempo para dejar constancia del afán de investigación de Valentín. Atrapa el paisaje, normalmente en visiones amplias que en la lejanía se funden con el cielo, pero al tiempo sabe dejar en su camino píctorico todo lo accidental a un lado, se encierra en el albero de la pintura con lo fundamental. Pura esencia, buscada austeridad dictada con abundancia de materia y un despliege de color estallante. Todo personal, todo pictórico.
I.BLANCO
Nos ofrece una obra matérica, densa, fuerte, e incluso, oso decirlo desgarrada, como si en lugar de utilizar los pinceles hubiera cogido la propia tierra y con ella esculpido sus visiones abiertas del espacio. Lo que hace es hundir la pintura en las entrañas del paisaje, hacerlo suyo, convertirlo en color, aplicando la materia con generosidad. Huella profunda, emoción intensa, vibración creadora; no son paisajes que nos lleven hacia la placidez y sí hacia la intensidad vital, reflejo de una paleta generosa, de un saber hacer pero también dejando constancia de un sentimiento arrebatado, de una rendición sin condiciones ante la belleza. Canto, al tiempo no exento de lirismo, de la naturaleza. Los suyos son paisajes de la razón, más, sobre ella está siempre la pasión.
Valentín sabe expresar, y muy bien, todo ello a través de su pintura.
J. LLOP S.
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