
Valentín es impulso y fuerza, puro nervio en el momento de enfrentarse con la tela; sus óleos se nos ofrecen bien empastados, con abundante materia, que domina y controla situándola en su punto justo; la pincelada deja huella de su camino, creando manchas y espacios en las que el color, a veces rimado en contrastes, muestra la riqueza de su paleta; y todo ello se alterna con las líneas precisas para que la descripción adquiera corporeidad.
Paisajes, puro e intenso juego cromático, y rincones urbanos, marcados por el silencio y la tranquilidad, le ofrecen tema a Valentín para dejar constancia de su ya larga andadura pictórica.
J. Llop S.